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Por el ejemplo

No suelo maquillarme muy seguido, pero bastó una sola vez para que Noa agarrara la cosmetiquera, sacara una esponjita e imitara mis movimientos untándose base. Ella tenía 11 meses en aquel momento.

Ella va a recordar más lo que yo hacía, que lo que yo decía.

Ahora más que nunca comprendo aquella trillada frase “predique con el ejemplo”. No solo la comprendo intelectualmente; sino siento un peso enorme, siento una responsabilidad seria y al mismo tiempo veo una oportunidad para reeducarme.

La primera palabra que Noa aprendió fue “no”. Me daba pena con la gente porque era evidente que yo le decía muy seguido “no”. Era hasta gracioso como imitaba el “no, no, no” y movía su dedito. Con la corriente de educar verbalmente positivo, no lo logré.

Pero queda mucho por recorrer y por el ejemplo ella va a aprender. Lo hayamos elegido o no, ellos aprenden viéndonos. Si quiero que coma algo, lo como primero; si quiero que me siga, camino primero; si quiero que le guste la ducha, me meto primero; si quiero que se lave los dientes, me los lavo con ella.

Así como necesito que aprenda cosas y debo hacerlas primero, así hay cosas que debo ceder y cosas que debo abstenerme. Y aquí entro en conflicto conmigo misma, porque decidir criar por el ejemplo no va a ser arbitrario. No va a ser al azar, cuando ella me está viendo todo el día, todos los días. Cuando se supone, ella va a ser la mejor versión de nosotros; y yo soy su referente de mujer, mamá, hermana, hija y amiga.

Es un reto personal, un desafío 4×4, una carrera intensa el educar con el ejemplo. Es decidir callar si no tengo nada bueno que decir, es dejar de comparar, es dejar la superficialidad, es dejar de pelear, dejar de gritar; es dejar la superioridad y es dejar, también, el celular.

Si hablar de otras mujeres en un cafecito, es normal, ¿cómo espero que ella no hable de sus amiguitas? Si nos reímos de chistes machistas, ¿cómo espero que no se enamore de un hombre machista? Si nos reímos de los hombres, ¿cómo espero que los valore? Si sólo hablamos de nuestro cuerpo, ¿cómo espero que se ame? Si solo uso el celular, ¿cómo le pido que no sea igual que yo?

Por el ejemplo voy a hablar, por el ejemplo voy a educar, por el ejemplo voy a respetar, por el ejemplo voy a amar; pero sobre todo por el ejemplo me voy a dar.

By | 2018-04-02T10:02:57+00:00 abril 2nd, 2018|Historias|0 Comments

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