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Complicarme la vida

Cierto día en un café familiar dijo una mamá:

– “Yo la verdad le he dicho a mis hijos que no se compliquen la vida teniendo hijos”.

Honestamente sentí enojo, tristeza, y hasta confusión. No entendí por qué una mujer con cuatro hijos, que ama, decía tal cosa. Sus palabras no dejaban de dar vueltas en mi cabeza.

Porque sí, es cierto, tener hijos complica de alguna manera la vida. No he dormido igual desde que Noa nació, las tareas de la casa se multiplicaron, las finanzas cambiaron, el cansancio se percibe distinto, la logística para un paseo y viaje es minuciosa; sin mencionar que el tiempo hay que dividirlo entre tres.  Bueno, pero es que añadimos una personita en nuestras vidas. Esto es por naturaleza complejo.

Hace un año y diez meses no pensaba de la manera que lo hago hoy. Veía las cosas con filtro de hija, amiga, hermana, trabajadora, estudiante, pero nunca, con ojos de madre. Percibía el mundo y mis necesidades de una manera, me atrevería a decir, que incompleta. Incompleta porque hasta que nació Noa me di cuenta de la cantidad de baños que no tienen cambiadores, de los espacios que no están pensados para niños y niñas, de los asfixiantes horarios sin tiempo para la familia, de los restaurantes sin menús especiales, de la ridícula licencia de maternidad sólo para mujeres, de la grotesca lucha contra la sexualización de la lactancia en público, de las aceras donde no se puede andar con coches, de las aceras que no existen, y la lista continúa.

¿Quiénes somos? Somos hijos o hijas. Todos tenemos un referente creador que nos vincula con una familia. Se dice que la familia es la base de la sociedad, y hasta que no pensemos en quiénes la conformamos no podremos entender una sociedad como tal.

Ser madre me ha enseñado mucho, ha añadido a mi vida más propósito. Ha cambiado mis prioridades. Me he decidido por una visión familiar donde no hay espacio para el egoísmo. Porque ser madre es presente, pero es futuro también.

Los hijos nos enseñan. Nos enseñan a compartir, a servirnos unos a otros, a respetarnos, a escucharnos, nos enseñan sobre límites, disciplina y amor. Nos enseñan que la vida es compleja pero que con compañía es más divertida. Que podemos comenzar de nuevo, intentarlo más de una vez, que no dejamos de aprender y que la vida nos da muchas oportunidades. Que pertenecer es importante y que nos cuidamos unos a otros.

Me guste o no, el ser madre me exige aceptar la complejidad para moldear mi carácter a uno donde el individualismo no tiene cabida. Por eso he decido complicarme la vida.

By | 2018-02-16T09:51:22+00:00 febrero 16th, 2018|Historias|0 Comments

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